Actualizado el 7 de septiembre de 2026

La carta de presentación, cuándo sigue mereciendo la pena

Una carta que repite el CV en prosa es peor que ninguna carta, porque cuesta tiempo a quien lee y no devuelve nada. La carta útil responde a una pregunta que el CV no puede responder.

Pregunta a un reclutador si lee las cartas de presentación y la respuesta honesta es: normalmente no, y siempre en tres situaciones concretas. Cuando el CV plantea una pregunta: un cambio de sector, un hueco, una mudanza a otro país. Cuando el puesto es lo bastante sénior como para que el criterio importe más que el historial. Y cuando la empresa es lo bastante pequeña como para que quien contrata sea la persona para la que trabajarías.

Fuera de esos tres casos, la carta es una formalidad que se archiva sin leer, y el esfuerzo correcto es mínimo. Dentro, suele ser lo que decide, y el esfuerzo correcto es una hora.

Cuatro párrafos, y para qué sirve cada uno

El primero dice para qué puesto y por qué esta empresa en concreto, en una frase que no podrías haber enviado a nadie más. El segundo da lo más pertinente que has hecho, con su resultado. El tercero responde a la pregunta que plantea tu CV, si plantea alguna. El cuarto dice qué quieres que ocurra después.

Doscientas cincuenta palabras bastan y cuatrocientas son demasiadas. La carta se lee en un móvil, entre otras cosas, por alguien que tiene doce.

  • La frase específica del primer párrafo debe nombrar algo que solo esa empresa hace.
  • El segundo párrafo repite a propósito una viñeta del CV, ampliada con la parte que no cabía.
  • El tercer párrafo es toda la razón por la que existe la carta; si no hay pregunta, córtalo.

Las fórmulas que la hunden

Existe un registro epistolar que señala, en una línea, que quien escribe no tenía nada que decir: le escribo para manifestar mi vivo interés, soy un profesional dinámico y orientado a resultados, creo que encajaría a la perfección. No son exactamente falsas. Simplemente no aportan información, y quien lee solo aprende que sabes producirlas.

Las cartas generadas están llenas de ellas, y por eso el generador de esta herramienta las rechaza de plano en todos los idiomas en los que escribe: un borrador que contiene una fórmula prohibida se rechaza y se reescribe antes de llegarte, junto con la misma comprobación de hechos que reciben las reescrituras del CV.

  • Corta toda frase que sería cierta para cualquier candidato y cualquier puesto.
  • Corta todo adjetivo sobre ti y sustitúyelo por el hecho que lo justifica.
  • Nunca menciones un requisito del anuncio que tu CV no pueda sostener.

Escribe la carta cuando haya una pregunta que responder, mantenla en una página y asegúrate de que al menos una frase no podrías haberla enviado a nadie más. Si esa frase no existe, la carta no está lista.