Desarrollo de software
Los CV técnicos fallan por un motivo que nada tiene que ver con la técnica: dos columnas de iconos, una rejilla de competencias dibujada como tabla y un stack listado pero nunca usado en una frase.
Quien busca a alguien para un puesto técnico casi nunca lee primero. Busca: un lenguaje, un framework, una nube, a veces una versión. Lo que no está en el texto extraído de tu CV no existe para esa búsqueda, por muy destacado que parezca en la página.
El segundo fallo es más sutil. Una sección de competencias que enumera veinte tecnologías y una de experiencia que no menciona ninguna se lee como una lista de deseos. Las tecnologías que cuentan son las que aparecen dentro de una frase sobre algo que has construido.
Nombra la tecnología en la viñeta que describe el trabajo, no solo en una lista al final. Una búsqueda de Kubernetes encuentra mucho mejor una frase sobre migrar un servicio que una palabra suelta en una rejilla, y quien lee esa línea aprende algo.
El trabajo técnico lleva medidas incorporadas, un lujo que casi ningún sector tiene: latencia, tasa de error, tiempo de compilación, coste por petición, incidencias. Una viñeta que contiene una es comprobable, y una afirmación comprobable es con lo que un entrevistador técnico abre la conversación.
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